Propuesta de Aena al Principado para certificar el Aeropuerto de Asturias

Aena

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Aena presentó el pasado 11 de marzo al Principado la alternativa existente para cumplir los requisitos de la certificación del Aeropuerto de Asturias.

Los nuevos plazos derivados de la aplicación del Reglamento Europeo EU No 139/2014, que amplía el periodo de certificación hasta finales de 2017, ha permitido el estudio y la valoración de una nueva solución técnica que se ajusta a los requisitos de la autoridad aeronáutica.

Esta cuestión ha sido el objeto de la reunión mantenida hoy, a la que han asistido la directora de Planificación y Medio Ambiente, Amparo Brea; el director del Grupo II de Aeropuertos, Pedro Bendala, y el director del Aeropuerto de Asturias, Carlos San Martín, por parte de Aena; así como el director general de Infraestructuras y Transportes, José María Pertierra, y Carlos González, director general del Consorcio de Transportes de Asturias, por parte del Principado.

Además del proyecto de desplazamiento de umbral de la cabecera 29, con una duración de los trabajos de 10 meses, una inversión de 1,2 millones y que supondría que el sistema de ayuda al aterrizaje ILS estuviese un mes fuera de servicio, se ha unido ahora una nueva alternativa, con un coste económico superior y con un mayor tiempo del ILS fuera de servicio, pero que no supondría modificar el modo de operación de la pista.

Relleno parcial en vaguada y frangibilización

La combinación entre un relleno parcial en la vaguada y la frangibilización de los postes (permitir que se quiebren fácilmente) es la alternativa posible para lograr la certificación del Aeropuerto. Los trabajos, en función de la tecnología de frangibilización disponible, durarían entre 10 y 18 meses, y conllevarían que el ILS estuviera fuera de servicio entre seis y doce meses.

Igualmente, para llevar a cabo esta alternativa, sería necesario un movimiento de tierras que oscilaría entre 35.000 y 250.000 metros cúbicos, así como una evaluación de impacto ambiental.

Las obras supondrían el desmontaje de los elementos actuales, postes y sistemas de balizamiento; el relleno y la nivelación de una superficie de, al menos, 6.000 metros cuadrados de terreno; la ejecución de muros de contención con una altura máxima de nueve metros, así como el suministro de nuevos postes y sistemas de luces hasta limitar su altura a 12 metros. Ésta opción tendría un coste de entre 2,5 y 4 millones de euros, según la tipología de los postes y, por tanto, del alcance del relleno y nivelación necesarios.