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Trabajadores del aeropuerto de Málaga se forman voluntariamente para actuar ante una parada cardíaca

Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol / Foto: Aena

Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol / Foto: Aena

Setenta trabajadores de las distintas empresas que desarrollan su labor en el Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol han participado en un curso organizado por los Servicios Aeroportuarios de Aena de soporte vital básico y desfibrilación.

Además de la jornada teórica, los trabajadores de tiendas, servicio de información, servicio de gestión de modos de transporte, compañías aéreas, asistencia en tierra o Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, entre otros, pusieron en práctica todo el proceso de la cadena de supervivencia y desfibrilación externa tanto para adultos como para niños.

También completaron la formación con otras técnicas de soporte vital básico, como las destinadas a atender atragantamientos y hemorragias.

El Aeropuerto de Málaga-Costa del Sol está certificado como espacio cardioprotegido desde hace un lustro, tras la instalación de una docena de columnas de rescate cardíaco en toda la infraestructura y la formación de más de dos centenares de trabajadores no sanitarios en técnicas de primeros auxilios y manejo de desfibriladores semiautomáticos.

Las columnas de rescate cardíaco que están ubicadas de forma estratégica en las terminales, en zonas visibles y debidamente señalizadas, no sólo permiten realizar maniobras de soporte vital básico, sino que también son los primeros eslabones de la cadena de supervivencia hasta que lleguen los servicios médicos de urgencia.

Desde el momento en que el usuario abre la cabina, el dispositivo activa automáticamente una llamada de emergencia al servicio médico del aeropuerto, que se desplaza al punto requerido para prestar asistencia en el mínimo tiempo. Mientras, cada aparato determina la necesidad o no de aplicar una descarga y guía al personal que lo usa, indicándole los pasos a seguir.

Las columnas de rescate cardíaco controlan y mantienen en perfectas condiciones de uso los desfibriladores y demás elementos que las integran, como las baterías, software, hardware, etc. Desde cada punto se remiten las notificaciones de incidencias, tanto de uso de los desfibriladores como posibles fallos técnicos, a la empresa encargada de su mantenimiento, que puede comprobar ‘online’ el estado de los sistemas.